Cronica de Actividades de 2008

 

Etxalar - Aranzadi - Orgi - Urbasa - Artikutza - Jornadas 2010

 

Amigas y Amigos de los Árboles en Etxalar (Texto y fotos: Ana Blanco) [en euskera]

[Galeria de fotos]

El 25 de mayo y organizado por algunas personas de Etxalar interesadas en la protección y conservación de la biodiversidad de esta zona, estuvimos Oscar Schwendtner y Ana Blanco dando una charla y posteriormente se organizó una visita guiada al paraje de Altxata donde se midieron varios árboles viejos.

En la charla Oscar habló sobre la importancia de los árboles viejos y de los objetivos de la asociación. Posteriormente y guiados por los amigos de Etxalar fuimos al paraje de Altxata donde pudimos ver y medir algunos tejos que por su porte, tamaño y dimensiones podrían tener más de 1000 años.

Los árboles medidos:

Mencionar que a lo largo del recorrido pudimos contar más de 30-40 tejos de diferentes tamaños, algunos en buen estado de salud y otros medio muertos por no tener suficiente luz debido a la proliferación de hayas y otros árboles a su alrededor. Este problema se podría solucionar haciendo algunos aclarados en el bosque para que entre luz a los tejos.

Por otro lado podemos decir que este paraje tiene un gran valor medio ambiental por su gran biodiversidad de arbolado, flora y fauna. A lo largo de la visita pudimos ver tejos milenarios, hayas, robles, alisos, fresnos… e incluso una paulonia en la mitad del bosque. Esperamos que se haga una buena gestión de esta zona para su protección y conservación.

Para terminar dar las gracias a los amigos y amigas de Etxalar por su acogida y amabilidad.


Una pregunta para todos y todas:
Podría ser el tejo de Etxalar el árbol más viejo de Navarra?


Amigos de Etxalar midiendo un tejo

Hongo en el tejo

 


 

Amigas y Amigos de los Árboles: Charla y visita guiada por las orillas del Arga y las Huertas de Aranzadi (Texto y fotos: Ana Blanco)


El 23 y 24 de mayo y organizado por el Ayuntamiento de Pamplona en colaboración con Agenda 21 y el Museo de Educación ambiental de San Pedro, se celebró una charla sobre la importancia de los árboles viejos dirigida por Juan Tomas Alcalde y una visita guiada para ver la vegetación y arbolado de la orilla del río Arga y de las huertas de Aranzadi dirigida por Ana Blanco y Mari Carmen Primo.

A la visita acudieron 35 personas aproximadamente las cuales pudieron disfrutar de un bonito paseo y aprender a diferenciar el arbolado de las orillas del Arga.

A lo largo del paseo pudimos ver los diferentes chopos y álamos, arces, fresnos, ciruelos, nogales, acacias, plátanos de sombra, olmos, tilos, espinos, avellanos, magnolios, cipreses, abetos, cedros, secuoyas, píceas etc.

A pesar de que en la ciudad no se conservan demasiados árboles viejos pudimos disfrutar de algunos árboles centenarios como los plátanos de sombra de San Pedro y Alemanes, los fresnos de Alemanes, el cedro del Líbano de Aranzadi, declarado monumento natural, las secuoyas gigantes, abeto y encina de las piscinas de Aranzadi etc.


Además los y las asistentes pudieron tomar las medias a un chopo negro centenario situado en las huertas de Aranzadi. Metro en mano, gps y suunto, los y las asistentes pudieron medir el perímetro del árbol, tomar las coordenadas y medir su altura.

Además se rellenó una ficha con las características del árbol para su catalogación y protección, mencionando su estado y la biodiversidad asociada, flora, fauna, especies dominantes etc…


Especial mención tuvo el proyecto que sobre las huertas de Aranzadi plantea el PSN y UPN, donde se manifestó la preocupación sobre el futuro de estas huertas y el deseo de que Aranzadi se declare zona protegida dedicada única y exclusivamente a huertas, sin que haya ninguna intervención urbanística.

 


 

Voluntariado Ambiental en Orgi (Texto y fotos: Anika Meyer)

 

El Equipo del Robledal de Orgi / Garrapo ha vuelto a organizar un Voluntariado Ambiental, en este caso envuelto en un proyecto “Tú eliges, Tú decides” de la CAN, y ha invitado a los Amigos y Amigas de los Árboles Viejos a formar parte de esta estupenda iniciativa.

Todo el mundo estaba invitado a participar y la verdad fue una experiencia muy positiva y enriquecedora.


Fueron seis sábados por la mañana de mayo y junio que no prometían estar realmente acompañados de buen tiempo si os acordáis de la primavera lluviosa que hemos tenido. Pero apenas nos llovía y cuando dejaba pasar el bosque algún rayo de sol, nos quedábamos contentos de haber venido. El Robledal de Fondo de Valle daba honor a su nombre y todavía en Junio se podía encontrar los caminos encharcados, las balsas a tope y viendo correr agua por las canaletas del interior del bosque.

La actividad principal del voluntariado era la catalogación de árboles viejos del Robledal y lo hemos realizado tanto en la parte más conocida de Orgi – todos conocemos el recorrido preparado para el uso público – como también en las partes menos frecuentadas al alrededor.




Enseñamos a los voluntarios nuestras dos fichas de campo que nos iban a acompañar durante las siguientes jornadas: de Árbol Singular y de Grupo de Árbol. Los conocimientos necesarios para poder rellenarlo bien y completo nos enseñaron en las siguientes jornadas expertos en diferentes aspectos de gestión forestal y biodiversidad. Eso sí, toda la teoría dimos en la naturaleza. Así se le hace más amena y mucho más práctica.


Dimos una vuelta para conocer la biología de hongos y vimos diferentes tipos. Otro día dimos toda la vuelta por el robledal para conocer el proyecto de balsas que han empezado a implantar hace algunos años para favorecer la recuperación de la rana ágil. Tuvimos la suerte de conocer un poco la vida de las balsas (larvas de libélulas, tritones, ranas etc.). El día que estaba previsto hablar de la Gestión Forestal y las Aves se inundó en la lluvia y acudieron pocos voluntarios. Habrá que repetir! Más suerte tuvimos en el día que tocaba explicar la tecnología del GPS que hizo mejor tiempo y pudimos catalogar en total tres árboles. Para acabar se organizó una tarde con murciélagos.


Después de cada sesión de formación y del almuerzo bien rico y abundante nos pusimos a catalogar algunos árboles en todo el robledal. En total llegamos a 11 árboles singulares.

Ahora solo queda deciros que en otoño habrá una segunda tanda! Todo el mundo está bienvenido tanto niños como mayores! En cuanto el equipo de Orgi / Garrapo nos da la información la publicaremos aquí.

Muchas gracias a todos los organizadores y participantes y hasta otoño !!

 


 

Excursión Urbasa 14-09-2008 (Texto y fotos: Oscar Schwendtner y Susana Carcamo)

 

Salimos a las 9.30 de Pamplona frente al Centro cultural Jus la Rocha y nos fuimos directamente a Urbasa. Nos juntamos 9 personas entre ellas una niña de 3 años que además de jugar y disfrutar nos ayudó a medir árboles.


La primera visita fue al "Bosque encantado", situado en el paraje de Artzanbaratza, caracterizado por grandes bloques de roca dispersos en el bosque. Entre otras sorpresas, encontramos este viejo tejo de grandes dimensiones refugiado entre las rocas.


También encontramos otras especies arbóreas como el tilo (Tilia platyphyllos) en el borde de las torcas, lejos del alcance del diente del ganado.



Las condiciones variadas de luminosidad y humedad, así como la presencia de madera muerta, poco habitual en Urbasa, permiten la existencia de interesantes especies de hongos, musgos (Neckera crispa), líquenes (Lobaria pulmonaria) y helechos, como por ejemplo esta lengua de ciervo (Phyllitis scolopendrium) refugiada en lugares sombríos al abrigo de las rocas.

Después visitamos el paraje de "Kattaliturri", con una estructura de bosque abierto originada por el uso pastoral secular de estos terrenos. Aquí pastan ovejas, caballos y vacas. A este tipo de bosque se le ha llamado “bosque medieval” o “bosque adehesado”.  Además de viejas hayas encontramos, predominando en algunas zonas, arces (Acer campestre) de gran tamaño y algunas curiosidades como este injerto natural entre arce y espino (Crataegus monogyna).



 


Excursión a Artikutza – 8 de noviembre de 2008 (Texto y fotos: Ana Urtasun / Oscar Schwendtner)

 

Un poco de historia…

Artikutza está situada en un circo montañoso de orografía abrupta, rodeada por los montes de Oiartzun, Lesaka, Arantza, Zubieta, Beintza-Labaien y Goizueta. El área de la finca es de 3700 ha y el perímetro de cerca de 30 km. La finca de Artikutza, situada en tierras de Goizueta, y propiedad del Ayuntamiento de Donostia (desde 1919), es uno de los puntos más lluvioso de toda la Península y uno de los territorios más antiguos del País Vasco.

Artikutza conoce la presencia del ser humano desde tiempos remotos. Los restos encontrados, indican que algunos grupos de cazadores prehistóricos habitaron las cuevas de Aitzbitarte, en Orereta, y la de Torre, en Oiartzun. Los yacimientos arqueológicos más antiguos que nos ofrece Artikutza datan del año 2000 a.C: son los dólmenes. Estos yacimientos, acogieron los cuerpos de muchos de los pastores que recorrieron este territorio. Estos pastores, cobijaban sus rebaños en el bosque durante el invierno, pero al llegar la primavera subían el ganado a los pastos creados en las partes altas de los montes, para volver a bajarlos al bosque en otoño. Probablemente, las primeras deforestaciones que sufrió Artikutza, con el fin de lograr pastos para el ganado, sean de esta época. Por supuesto la influencia de estos pastores fue moderada.

La verdadera explotación de los valores naturales de la finca de Artikutza comenzó en la Edad Media. En esta época, concretamente durante los siglos XIII-XIX, toda la finca se hallaba en manos de la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles. Aunque parezca un milagro, hoy en día se conservan más de cien mojones de la época. Muchos de ellos presenta un báculo grabado, el sello de los propietarios de la época. Los dueños arrendaban la explotación de la finca a carboneros, caleros, pastores y ferrones. Una vez al año, cerca del día de San Agustín, partían de Orreaga a Artikutza para cobrar las rentas a los lugareños.

Como indicadores de la explotación que sufría el bosque, tenemos los restos de las cuatro ferrerías documentadas desde el siglo XIV: Urdallue, Elama, Goizarin y la del barrio de Artikutza. Esta actividad industrial tuvo una clara influencia en el bosque, ya que toda la economía se basaba en torno a la madera. Como ejemplo tenemos los datos que nos dejaron los documentos de la época. Al parecer para conseguir una tonelada de hierro, utilizaban tres toneladas de carbón vegetal, para lo que se necesitaban seis toneladas de madera.

Pero, como era conocido que ese ritmo de tala supondría el inmediato retroceso del bosque, idearon un mecanismo para conseguir madera sin tener que derribar los árboles. Podando el árbol desde su juventud, conseguían troncos tan cortos como gruesos, con numerosas ramificaciones con aspecto de brazos. De este modo, cortando las ramas de los árboles conseguían la madera, manteniendo vivos los árboles, al mismo tiempo. Esto permitió la conservación del bosque. La intensa explotación del carbón durante siglos, es destacable hoy en todos los rincones de Artikutza. En el hayedo, por ejemplo, se encuentran por doquier restos de antiguas plataformas carboneras. Además encontramos dos tipos de hayas de aspecto bien diferente: las más jóvenes presentan la forma de los bosques naturales, son largas y sin apenas ramificaciones (hayas bravas). Las más ancianas en cambio, son reliquias del modo de explotación que acabamos de describir, y son conocidas como hayas trasmochas. Aunque más raramente, este fenómeno también se puede observar en los robledales.

Existe un proyecto de ordenación del monte que data de 1903. En 1919 aun quedaban 2 carboneros cuando el Ayuntamiento de San Sebastián compró la finca. En ese momento se paraliza la explotación del arbolado, con intención de mantener toda la cubierta arbolada para procurar un agua limpia para el abastecimiento de la ciudad. La consecuencia de ello es el comienzo de la dinámica natural del bosque, con la colonización de los huecos existentes por arbolado joven, con lo que hoy podemos observar toda una gama de arbolado que ha ido naciendo en los 90 años transcurridos, así como el proceso de degradación paulatina de las viejas hayas y robles trasmochos. Algunos de ellos aún mantienen unos portes en candelabro espectaculares. Una de las cosas que más llama la atención en este monte es la cantidad de madera muerta caída, así como algunos grandes ejemplares muertos en pie.

La última gran cicatriz que el ser humano ha dejado impresa en la finca, se produjo entre 1947 y 1953: el embalse de Enobieta. Aunque en esa época fue considerada como una obra imprescindible, las previsiones no se hicieron debidamente y además, por diversos problemas en la fase de construcción, la presa resultó ser menor de lo calculado. Por este motivo unos años más tarde construyeron el embalse de Añarbe, para responder a las nuevas necesidades de la creciente ciudad de San Sebastián. Como consecuencia, disminuyó el uso del embalse de Enobieta. Actualmente sólo cumple la función de reserva de agua (http://www.donostia.org).

Actualmente Artikutza está declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC) por los valores naturales que alberga: Zona de hayedos acidófilos, robledales y alisedas atlánticas muy poco intervenidos. Comunidades de borde de manantial y aguas frías. Regatas altas con presencia de nutría, visón y desmán. Presencia de turberas y endemismos de vegetación rupícola, entre otras,…



La abundancia de madera muerta, tanto en pie (snags) como en el suelo (logs), constituye un importante recurso para la diversidad.








La excursión:


Comenzamos la visita en la portería de Eskas (al norte de la parcela), donde nos espera personal de la administración de la finca, entre ellos Iñaki Uranga, el administrador, y también, Leticia Martínez de Murguía, entomóloga de Aranzadi que ha estudiado durante años este monte, desarrollando su tésis sobre himenópteros forestales. Hemos acudido una decena de socios y algún colaborador ocasional además de una periodista que graba imágenes para un informativo televisivo.

Atravesamos los parajes de Eskaspe, Erroiarri, Arrizurieta, Olaburu. A nuestro paso iban surgiendo las numerosas hayas trasmochas que salpican el territorio. Tapizadas de numerosos musgos y líquenes, que encuentran aquí su paraíso particular. fuimos descendiendo por el hayedo en dirección al embalse de Enobieta.

Ante tanto árbol viejo, nos pusimos manos a la obra y catalogamos alguno de ellos:

Paraje Arbol Nombre científico Perímetro (1,30m) (cm); Diámetro (cm);
Altura (m)
Forma Motivo singularidad
Eskaspe haya Fagus sylvatica 350/111/30 Trasmocho Forma
Erroiarri haya Fagus sylvatica 375/119/29 Trasmocho Forma
Erroiarri roble Quercus robur 405/129/29,5 Monopódico Tamaño
Olaburu roble Quercus robur 590/188/31 Trasmocho Tamaño/Forma
Egazkin roble Quercus robur 650/207/26 Totem Hábitat/Forma
Goizarin fresno Fraxinus excelsior 450/143/-- Trasmocho Tamaño/Forma


Acabamos el recorrido con una buena comida en el poblado de Artikutza. El regreso lo realizamos atravesando la finca hacia Goizueta, con una parada junto al puente de Goizarin, para admirar un estupendo fresno trasmocho.

Entre las especies arbóreas que observamos en nuestro recorrido, además de las hayas (Fagus sylvatica) y robles (Quercus robur) dominantes, destacan algunos castaños (Castanea sativa), viejos abedules (Betula alba), olmos de montaña (Ulmus glabra), fresnos (Fraxinus excelsior), alisos (Alnus glutinosa), arces (Acer campestre), tejos (Taxus baccata) y acebos (Ilex aquifolium). La flora epifita en general es bastante abundante, facilitada por la alta pluviosidad de esta área (la mayor pluviosidad anual registrada en la península ibérica con valores medios próximos a 2500 mm/año). Así podemos observar densas cubiertas de musgos sobre los viejos troncos, y frecuentemente aparecen sobre los mismos helechos como Polypodium cambricum, Dryopteris dilatata, etc. También es una zona de gran interés para el estudio de los líquenes epífitos y los hongos arborícolas como Fistulina, Ganoderma etc. Otros vegetales que sorprende ver sobre los viejos troncos son arandanos (Vaccinium myrtillus), adelfillas (Daphne laureola), y curiosamente bastantes acebos que nacen sobre la cruz de los trasmochos.




Entre la fauna vertebrada de interés se puede encontrar al pito negro (Dryocopus martius) fiel indicador de bosques con buenos niveles de madera muerta, o el desmán (Galemys pyrenaicus) en las límpidas aguas de sus regatas.

Os podemos asegurar que el madrugón mereció la pena y que Artikutza nos ofreció una estupenda mañana soleada entre árboles viejos, madera muerta, hojarasca, musgos, líquenes, hongos y un montón de secretos más que tendremos que ir descubriendo poco a poco. Así que nuestro objetivo más ambicioso para el año 2009 es dejar que Artikutza nos enseñe un poco más de esos secretos que alberga.

Como ya sabréis el próximo año realizaremos, un estudio en esta zona y pretendemos que este proyecto tenga cierta continuidad a lo largo del tiempo de manera que nos permita desarrollar estudios en diferentes ámbitos; dinámica del bosque viejo, presencia de determinadas especies de murciélagos, aves, insectos, hongos, etc.

Esta primera visita nos ha servido para ir definiendo los criterios y las zonas más adecuadas para establecer las parcelas de estudio.

Este proyecto está abierto a la colaboración de todos los que estéis interesados, además las maneras en que podéis colaborar pueden ser muy variadas; sugerencias, ideas para realizar muestreos, información bibliográfica, colaboración en los muestreos, apoyo moral….

En la Asamblea que celebraremos en el mes de diciembre, se irán perfilando las actividades del próximo año 2009 y en enero tendrémos la primera reunión de trabajo. Así que os esperamos!

 


III JORNADAS TÉCNICAS SOBRE ÁRBOLES VIEJOS.
CONSERVACIÓN Y GESTIÓN
PARQUE NATURAL SEÑORÍO DE BÉRTIZ (NAVARRA)
29 Y 30 OCTUBRE DE 2010

ZUHAITZ ZAHARREI BURUZKO III JARDUNALDI TEKNIKOAK.
KONTSERBAZIOA ETA KUDEAKETA
BERTIZKO JAURERRIKO PARKE NATURALA (NAFARROA)
2010EKO URRIAREN 29 ETA 30

Entre los días 29 y 30 de octubre se han desarrollado en el Parque Natural del Señorío de Bertiz las III Jornadas sobre árboles viejos que organiza la asociación Amigos de los Árboles Viejos / Zuhaitz Zaharren Lagunak.


El día 29 las conferencias comenzaron con Fermín Olabe, Jefe de la Sección de Gestión Forestal del Servicio de Conservación de la Biodiversidad del Gobierno de Navarra. Su charla se centra principalmente en la importancia de utilizar la madera, un elemento renovable cuya obtención a través de una gestión forestal integral que incluya directrices de conservación es el modo más adecuado de conservar nuestros bosques. Remarcó la idea de que la gestión forestal ha cambiado mucho en los últimos 20 años momento en que dominaba una visión principalmente productivista, en cambio, ahora se asume que el objetivo de compatibilizar conservación y gestión debe ser “el pan de cada día”, para ello es necesario que el monte genere una serie de beneficios que puedan reinvertirse en actuaciones de conservación, entre ellos la conservación de los árboles viejos.

La charla de Maria Elena Vilches, Jefa del Servicio Foral de Montes de Álava , enlaza con esta idea de la conciencia creciente y generalizada sobre la importancia de conservar los árboles viejos. Ella explica que en Europa la biodiversidad no se encuentra en espacios vírgenes o no tocados (ya que a penas existen) sino en los sistemas gestionadas y explotados por el hombre por lo que la gestión en estas zonas debe tener un objetivo de conservación.

Recientemente se han realizado inventarios de árboles viejos en Alava consiguiendo por ejemplo se censar 608 árboles en Munain en los que pudieron estudiar cientos de especies de flora y de fauna protegidas, algunas de las cuales fueron citadas por primera vez para la Comunidad Autónoma Vasca. “El Caso de Munain es el más conocido pero existen otras localidades igualmente importantes, en algunas de ellas se han inventariado 300 ejemplares con perímetros de 8 metros y con los ejemplares más viejos en torno a los 450 años”.

Froilán Sevilla, jefe de una de las secciones territoriales de gestión forestal en el Servicio de Medio Ambiente de Castilla y León, habló sobre como el contexto económico es el que condicionan el régimen de perturbaciones que van a regular la estructura del bosque. Explica como los árboles viejos han quedado relegados a aquellos lugares en los que no llega este régimen tradicional de renovaciones por ejemplo, los linderos entre campos, los cantiles y barrancos, aunque “lo ideal es que los árboles viejos estén integrados en su ecosistema.” Además habló de que las técnicas de trasmochado (poda de la copa del árbol) repiten los patrones de crecimiento naturales de las distintas especies a distintas escalas. También habló de algunas experiencias recientes de creación de trasmochos utilizando una procesadora.

Posteriormente intervino Helen Read, gestora de la reserva “Burnham Beeches” perteneciente a la ciudad de Londres, e integrado dentro de la red de conservación europea Natura 2000. Ella ha recorrido toda Europa en los últimos 6 años para observar el estado de los árboles trasmochos en diferentes países, y comentó que una de las mejoras zonas para observar este tipo de arbolado es el País Vasco y Norte de Navarra. Explicó que con las técnicas de trasmochado se consigue que los árboles vivan más tiempo.

En cuanto a su proyecto de colaboración con el Ayuntamiento de Leitza (llevado a cabo junto con la asociación Trepalari), han analizado concienzudamente la respuesta de los árboles a una serie de podas que se hicieron hace tres años y los resultados son bastante buenos, teniendo en cuenta que se había abandonado la práctica de poda periódica hace más de 50 años. También comentó que las condiciones de trabajo son muy diferentes en estos lugares respecto a las que hay en Gran Bretaña y que los resultados también lo son, “las cortas que se hacen aquí no podrían hacerse en Londres”.

Álvaro Aragón Ruano, profesor de Historia Medieval en la Universidad del País vasco, habló de los usos de los montes en la edad moderna, momento en el que había una demanda creciente de madera, además de para leña y para las industrias de las ferrerías, para la creciente industria naval. De esta manera surgen las técnicas que guían al árbol mediante el trasmochado obteniendo formas para las piezas que necesita la industria naval, formando trasmochos llamados “ipinabarro” o de “Horca y pendón”, estas antiguas formas aún pueden verse en nuestros montes.

Samuel Álvarez, arborista y miembro de la asociación Trepalari habló de la importancia de adecuar las técnicas del trasmochado a las características específicas de cada árbol teniendo en cuenta que “cuanto más viejo es un árbol más cuidadosas deben ser las prácticas aplicadas ya que el árbol podría llegar a morir”.

A continuación se proyectó un video realizado por Trankas Producciones para la asociación de amgos de los árboles viejos/Zuhaitz zaharren lagunak en los que se recogen testimonios diversos sobre las experiencias de trasmochado en los últimos años en Leitza.

En la mesa redonda que se desarrolló a continuación intervinieron Gabriel Saralegui, aizkolari, y Jose Miguel Elosegui, estudioso de la naturaleza y los aspectos etnográficos y culturales en el área de Leitza. Elosegui explicó cómo realizan el seguimiento de los resultados de las retrasmochados realizados en los últimos años en Leitza. Se han llevado a cabo trabajos sobre 65 árboles. Saralegui explicó la técnica utilizada y como en estos años los aizkolaris de la zona han intercambiado experiencias y conocimientos con miembros de la asociación de podadores-escaladores, quienes les han enseñado las técnicas de seguridad con cuerdas sobre el árbol. El resto de ponentes del día respondieron a las preguntas planteadas por el público.

El día 30 comenzó Klaas Van Dort, especialista holandés en briofitos y líquenes , quien habló de la importancia de los bosques viejos para el mantenimiento de briofitos y líquenes ya que en los bosques viejos se mantienen muchísimos más microhábitats adecuados para estos organismos que en los bosques jóvenes. Según este experto, en Navarra hay buenas representaciones de bosque viejo en los que aparecen estas comunidades de epífitos bien representadas. Destaca la importancia de la madera muerta en el bosque, sobre todo la de gran tamaño, ya que algunas especies como Buxbamia viridis sólo pueden desarrollarse en este sustrato. Otras especies de alto interés que viven sobre los árboles solo lo hacen en ejemplares de 200 años en adelante. Además destaca la necesidad de que estos bosques viejos sean lo bastante grandes como para que se pueda mantener las condiciones ambientales necesarias en ellos, así como la existencia de conexiones con otros bosques viejos que permitan que los animales de los bosques viejos puedan desplazarse de unos a otros y dispersen las esporas de estos briofitos y líquenes amenazados.


Según Ted Green, conservador del bosque real británico de Windsor y miembro de la asociación británica Ancient Tree Forum, además de micólogo y gran divulgador, no debemos pensar en un árbol como un solo árbol, sino una compleja comunidad interrelacionada. En el proceso de envejecimiento de los árboles, se manifiesta la relación coevolutiva de hongos, bacterias y árboles. Los dos primero reciclan los nutrientes acumulados durante años en el interior del árbol, ahuecándolo, con lo que lo hacen más resistente frente a las tempestades de viento, y ponen de nuevo esos nutrientes a disposición del árbol para que siga creciendo.

Jill Bulter, de la asociación Woodland Trust , explica que en las dos últimas décadas del siglo XX se perdieron al menos el 64% de los árboles viejos existentes en el Reino Unido, especialmente en actuaciones de intensificación de los sistemas agrarios. Explicó que se debe identificar los árboles que requieren gestión, ya que muchos de ellos en su país son trasmochos que han quedado fuera de rotación. Lo complicado es convencer a los propietarios de estos árboles de que deben realizar estas acciones. También contó cómo realizan el trabajo con los socios de Ancient Tree Forum para conseguir censar más de 60.000 ejemplares que tienen georefenrenciados y estudiados.

Dominique Mansión, artista y gran divulgador, expuso por video-conferencia la situación de los árboles viejos trasmochos en Francia y el trabajo que está desarrollando la “Maison Botanique Centro europeo de Bursy” en torno a su conservación. Plantea la creación de nuevos trasmochos que produzcan madera a la puede darsele distintos usos, además de la utilización de los restos de las cortas para la producción de compost y biomasa entre otros.

Anika Meyer, socia de la Asociación de los Amigos de los Árboles Viejos de Navarra habló de las actividades que está desarrollando la asociación de Amigos de los Árboles Viejos en Navarra, en varios frentes: catalogación de árboles viejos, estudio de la Biodiversidad asociada a estos árboles y divulgación de la importancia de conservarlos. Entre otras actividades comentó la última que se está desarrollando en el monte de Artikutza el estudio de la importancia de los árboles viejos a través de 10 grupos de trabajo: estructura del bosque, flora vascular, flora liquénica y briofitica, hongos, coleópteros saproxílicos, invertebrados de río, murciélagos, anfibios, aves forestales, así como la catalogación de árboles singulares.

Finalmente Chabier de Jaime, profesor e investigador , hizo una breve exposición sobre la situación de los chopos cabeceros en Teruel en grave riesgo de desaparecer. Relató la impresionante tarea emprendida para dar a conocer y poner en valor estos testigos de una antigua cultura rural en la que este tipo de árboles trasmochos proporcionaba al árbol innumerables productos necesarios para su vida diaria.

Las jornadas finalizaron con un paseo por los bosques del Parque Natural del Señorío de Bertiz en el que se pudieron discutir diferentes aspectos sobre la gestión y conservación de los árboles viejos.





A estas jornadas, además de los ponentes venidos de diferentes puntos de Europa, asistieron 50 personas de Burgos, León, Valladolid, Teruel, Álava, Vizcaya, Guipuzcoa y Navarra, todas ellas con profesiones relacionadas con la gestión o el estudio de los árboles viejos.

El resultado de estas jornadas, recogida a través de encuesta realizada a los participantes, ha sido la satisfacción de haber asistido a unas jornadas bien organizadas, con un ambiente agradable que han dado la oportunidad de discutir con expertos de otros puntos de Europa y del Estado sobre aspectos importantes para la conservación y gestión de los árboles viejos.