Biodiversidad: Aves

 

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Aves y árboles senescentes (S. Cárcamo)

Árbol viejo en medio de un robledal más jóven con un nido de pájaro carpintero

Algunos árboles de aspecto decadente resultan ser un recurso muy valioso para el bosque ya que generan refugio y alimento para muchas especies animales y vegetales.

Más de un tercio de las aves de nuestros bosques están estrechamente relacionadas con la presencia de árboles con cavidades y de árboles muertos ya que en ellos encuentran un lugar de reposo, de reproducción y de alimento.

 

Pájaros carpinteros (pícidos)

Todas las especies de pájaros carpinteros construyen oquedades en los árboles que utilizan para críar y refugiarse, excepto el torcecuello que utiliza una cavidad vieja de otro tipo de carpintero.

En muchos de nuestros bosques, los árboles con agujeros son un bien tan escaso y apreciado que en ocasiones sus dueños deben estar dispuestos a defenderlos.

La distribución de algunas especies carpinteros, a lo largo de la península, coincide con la presencia de árboles con estas características y están ausentes en aquellos en los que ya han desaparecido este tipo de árboles, así ocurre con el pico dorsiblanco y el pico mediano, en medenor medida con el pito negro.

Pico dorsiblanco

 

 

Un macho de pico dorsiblanco cebando a sus pollos, ha elegido un árbol de gran tamaño y con varios agujeros para instalar su nido (Foto: S. Cárcamo)

 

 

 

Algunas especies de aves han alcanzado un grado de especialización tal que dependen de este tipo de recurso en el bosque para sobrevivir, sus requerimientos ecológicos son tan estrictos que sólo pueden habitar en bosques en los que la madera muerta y los árboles grandes en los que excavar sus nidos son abundantes.

Marcas de pito negro en un tronco

 

 

 

Marcas de un pito negro en un tronco

(Foto: Susana Cárcamo)

 

 

 

 

 

 

 

Los árboles viejos y las rapaces nocturnas (J. M. Lekuona)

Existen varias especies de rapaces nocturnas que emplean los huecos en los árboles para nidificar. Hay que destacar el Cárabo Común (Strix aluco), el Búho Chico (Asio otus), la Lechuza Común (Tyto alba), el Mochuelo Común (Athene noctua), el Autillo Europeo (Otus scops) y el Mochuelo Boreal (Aegolius funereus). El Búho Real (Bubo bubo) es la especie de mayor tamaño de nuestras aves rapaces nocturnas, normalmente cría en acantilados inaccesibles o en el suelo, aunque en ocasiones puede anidar en árboles, aprovechando nidos abandonados de otras especies. El Mochuelo Boreal suele aprovechar los antiguos nidos de los pájaros carpinteros situados en árboles maduros para nidificar.

Todo este grupo de especies cumplen una gran labor en la naturaleza como controladores de plagas de roedores, su principal base alimentaria. El Autillo Europeo y el Mochuelo Común son dos excepciones dentro de este grupo, ya que capturan principalmente insectos. El Mochuelo Común puede capturar también pequeñas aves, anfibios y reptiles.

La mayor parte de las aves rapaces nocturnas necesitan la presencia de árboles con huecos apropiados para nidificar. El Autillo Europeo, el Mochuelo Común y la Lechuza Común son tres claros ejemplos de adaptación al medio ambiente urbano, aunque también necesitan huecos en los árboles o en los muros para nidificar. Sin embargo, el Cárabo y el Búho Chico prefieren los bosques maduros y los árboles viejos para anidar, el primero aprovechando los huecos naturales y el segundo en viejos nidos de otras aves.

De aquí la importancia de los árboles viejos en nuestro entorno, tanto urbano como natural para la conservación de estas especies. La abundancia de árboles viejos, con sus huecos más o menos grandes, favorecen que las distintas especies de rapaces nocturnas puedan nidificar y descansar. La existencia de árboles con huecos permite la presencia de estos depredadores alados, silenciosos y buenos reguladores de las poblaciones de roedores.

Actualmente, la mayor parte de las rapaces nocturnas están protegidas por la legislación vigente. La conservación de los árboles viejos y de los bosques maduros constituye un elemento de vital importancia para la supervivencia de estas especies.

 

Los huecos en los árboles y la presencia de paseriformes

Los huecos de menor tamaño en los árboles de nuestros bosques, permiten la presencia de otras especies de aves, más pequeñas que las rapaces nocturnas. Un claro ejemplo es el Trepador Azul (Sitta europaea), una pequeña ave de color gris azulado que da la sensación de no tener cuello, con una cabeza bastante grande y un pico largo y puntiagudo. El Trepador Azul nidifica en huecos de los árboles y puede reducir el tamaño de la entrada con barro. Tiene la capacidad de trepar boca abajo, aspecto éste que permite distinguirlo de los agateadores (género Certhia). Los agateadores son también aves pequeñas, de color pardo, con un pico largo y curvado hacia abajo y poseen las plumas de la cola rígidas. Los agateadores anidan bajo las escamas de la corteza o sobre los troncos. En Navarra hay dos especies: el Agateador Norteño (Certhia familiaris) y el Agateador Común (Certhia brachydactyla). La dieta de estas tres especies es básicamente insectívora, buscando y capturando a sus presas entre los huecos de las ramas y troncos.

 

 

 

Nido abandonado de Trepador Azul en un hueco de un haya, con un huevo en su interior.

(Foto: Jesús Mari Lekuona)